Increíble. Así me pareció lo que leí el día 23 de setiembre en la página 18A de La Nación. Dos notas hicieron referencia al desarrollo de la Marina Bahía Escondida en Golfito en la misma página.
La primera achacó el retraso de este proyecto a denuncias ambientales “infundadas” y la segunda citó cifras exactas por las cuales el Tribunal Ambiental de Golfito multó a los responsables de este mismo proyecto con ¢160 millones como parte de una conciliación con el Tribunal Ambiental Administrativo por la corta de 173 árboles de mangle en el área donde construirá el complejo turístico.
¿Será, entonces, que a estos inversionistas les parece una decisión antojadiza la tomada por este tribunal, cuya credibilidad se debe a procedimientos técnicos y legales consistentes hace más de 10 años?
Doble discurso. Una vez más, somos los costarricenses ambivalentes dentro del mercadeo de “sin ingredientes naturales” que nos ha hecho famosos en otros países. Lo irónico es que esta gallina natural que por tantos años ha puesto huevos de oro (extranjeros), es la que está siendo aplastada por ellos.
En un lenguaje más simple: Costa Rica > Riqueza ambiental > Turismo > Inversión y Desarrollo costero > Disminución de biodiversidad. Ante esta situación, en lugar de una reacción que intente reestablecer nuestra riqueza original, el Estado recurre a vías legales de facilitación de procesos de desarrollo, en donde lo originalmente “complicado” son mínimos requisitos ambientales que tradicionalmente han necesitado los desarrolladores para lograr sus permisos.
Nueva ley. . El proyecto de ley N.º 14.836, “Ley de simplificación de trámites para la instalación de marinas y atracaderos turísticos” fue votado y aprobado en primer debate por el plenario legislativo el pasado 9 de setiembre. Varios expertos en temas legales y ambientales junto a algunos diputados aún están en desacuerdo con el texto final de este proyecto.
Una concesión antes de un estudio de impacto ambiental desmejora los estándares ambientales, de los cuales Costa Rica siempre se ha jactado. Sin embargo, el tema ambiental parece haber pasado a segundo plano desde el momento en que este proyecto fue asignado a la Comisión de Turismo. Mientras tanto, los delfines y las ballenas (en su “santuario” llamado Costa Rica), arrecifes, tortugas y tiburones… todos esperan.